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martes, 15 de octubre de 2019

SABIDURÍA ESPIRITUAL PARA TRABAJADORES ESPIRITUALES (Nehemías 4:1-23)



Nehemías y sus hombres se dedican a un trabajo serio. De hecho, el futuro de Jerusalén y de Israel mismo dependen de la realización exitosa de su proyecto. Mientras trabajan, proporcionan una valiosa ilustración para aquellos que se dedican al trabajo del Señor en estos días.

Como saben, cada iglesia enfrenta una gran tarea. Ahora, sin querer presionarle a usted indebidamente, o de manera injusta, sí es necesario que usted este consciente, que el futuro de cada iglesia depende de la realización exitosa de su obra.

Este pasaje nos proporciona información muy valiosa para aquellos que están conscientes de la obra que se realiza en la congregación. Estaré señalando algunos pensamientos que naturalmente se hacen presentes en este hermoso texto bíblico. En él encontraremos sabiduría espiritual para trabajadores espirituales. Los pensamientos dados en este pasaje, le ayudarán en sus esfuerzos para hacer la obra y la voluntad del Señor en la congregación. Observe lo que hacen los trabajadores espirituales y sabios.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RECONOCEN LOS PELIGROS ALREDEDOR DE ELLOS.

Una manera de identificar a los enemigos de la obra, según los versos 1 al 3, es la manera en que se expresan de la obra misma. Ellos siempre están criticando. Los enemigos de Israel se burlaron y ridiculizaron el trabajo que intentaban hacer. Cuando en la congregación tenemos personas que, en lugar de apoyar, critican, o ser mofan del trabajo, tenemos a personas que destruyen. Esto mismo puede suceder cuando usted, de manera individual, quiere servir a Dios. A veces ellos dicen, es que eso se debe hacer de manera diferente, o que se debe hacer mejor, o incluso, que es mejor no hacer nada. Mis amados hermanos, no permitan que tales personas los atrapen. Usted siga escuchando a Dios, no a ellos. Algunos de los mejores trabajadores del Señor, incluidos los de Jesús y Pablo, fueron criticados. Entonces, cuando la crítica que se haga presente, alabe al Señor, porque va por buen camino. Recuerde, un tonto puede destruir la iglesia en cinco minutos, porque siempre hay muchos tontos que le hacen caso. ¡No sea usted uno de ellos!

Si usted es de los que se dedica a criticar, piense en esto. En un campo de batalla, un oficial apuntó su cañón hacia lo que parecía el enemigo distante. Justo antes de disparar, el comandante, mirando a través de sus binoculares, grito, “¡Tu puntería parece perfecta, pero detente! No son el enemigo, son nuestra propia gente”. ¿Alguna vez pensó que cuando apunta para lanzar sus críticas sin reflexionar, en realidad está apuntando su cañón al Señor de sus hermanos? (cfr. Hechos 9:1-4)

Según los versos 7 al 8, la conspiración fue combatida. Los enemigos planearon y planearon cómo podrían provocar desestabilizar al pueblo de Dios. Y así, mis hermanos, cada iglesia está propensa a caer bajo el ataque de enemigos. Quizás algunas ya están bajo ataque ahora mismo. Pero eso, no debería de sorprendernos; después de todo, el enemigo hará lo que todo enemigo hace (cfr. 1 Pedro 5:8). Cada cristiano debe tener cuidado con aquellos que no aman otra cosa, sino el que la congregación fracase. Habrá aquellos en el exterior que conspirarán contra usted, y puede haber algunos en el interior, que a través de sus acciones también conspiran contra la iglesia. Por lo tanto, ¡mantenga la guardia!

En los versos 10 al 12, se nos muestra que, efectivamente, ataques también vienen desde dentro del mismo pueblo. Esto es lo que sucedió a Nehemías y sus trabajadores. Tenga en cuenta que surgirán dentro de sus propias filas, aquellos que no estarán satisfechos con nada de lo que usted haga. Algunas personas no pueden encontrar una buena palabra para decir sobre nada.

Cierto padre era un gruñón crónico. Estaba sentado con su familia en presencia de un invitado en el salón, un día cuando surgió la cuestión de la comida. Uno de los niños, quien era una niña pequeña, le estaba diciendo al huésped muy ingeniosamente qué comida le gustaba más a cada miembro de la familia. Finalmente llegó el turno del padre para ser descrito. “¿Y qué me gusta, Nancy?”, preguntó entre risas. “A ti…”, dijo la niña lentamente, “bueno, a ti, casi todo lo que no tenemos”. Esa es la actitud de muchos.

La esposa de un predicador enojado miró los restos de una cena que hacía mucho tiempo que se había enfriado. Le preguntó intensamente a su esposo: "¿Dónde has estado las últimas dos horas?" Sus ojos vacíos miraron a su esposa; luego él, lentamente respondió: "Conocí a la Sra. Burton en la calle y le pregunté cómo se sentía".

Una joven pareja estaba cada vez más ansiosa por su hijo de cuatro años que aún no había hablado. Lo llevaron a especialistas, pero los médicos no encontraron nada malo en él. Entonces, una mañana en el desayuno, el niño de repente habló, y dijo, “Mamá, la tostada está quemada”. “¡Hablaste! ¡Hablaste!”, gritó su madre. “¡Estoy tan feliz! ¿Pero por qué ha tardado tanto?”, y el niño respondió “Bueno, hasta ahora, las cosas han estado bien”. Habló solamente cuando tuvo algo de qué quejarse.

Sus esfuerzos y motivos serán cuestionados y todo lo que haga será analizado. Pero, debe recordar que, su deber no es complacer a los críticos y a los quejosos; su deber es complacer al Señor.

Aquí hay una palabra de consejo para todos los que se quejan en la iglesia: El hombre que dice que no se puede hacer, nunca debe interrumpir al hombre que realmente lo está haciendo.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, CONFÍAN EN LA AUTORIDAD DIVINA SOBRE ELLOS.

Cuando llegaron los ataques, Nehemías y sus hombres hicieron lo correcto. ¡Se volvieron a Dios con fe! ¡Ejercieron el privilegio de la oración!

Según los versos 4 al 5, ellos oraron. ¡Nehemías llamó a Dios! Fue al Señor en busca de ayuda y dirección. Predicadores, pastores y maestros, deben tener cuidado de recurrir a los hombres y las organizaciones hechas por el hombre para recibir su ayuda. Mire a Dios, ha estado guiando a su pueblo a través de aguas traicioneras durante miles de años. Él ha ayudado a otros y le ayudará a usted también (Jeremías 33:3).

Los trabajadores oraron (v. 9). No lo hicieron solo los que dirigían la obra. Todos los involucrados en el trabajo, todos recurrieron a la oración. Todos se volvieron al Señor, porque todo hombre depende de Dios, y creyeron firmemente que él podía protegerlos. Lo mejor que puede hacer cualquier iglesia, es unirse y perseverar en la oración (Hechos 2:42). Con la oración se busca a Dios, y se le reconoce como el sustentador y protector en todo momento. Si lo hacen, si lo invocan, él escuchará y ayudará (cfr. Filipenses 4:6-7). Por eso, en el verso 14, se les dijo que no tuviesen temor del enemigo, sino que esperasen en el Señor.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RESPONDEN A LOS DEBERES ASIGNADOS.

Los hombres de Dios nunca pensaron que con el hecho de orar solamente el trabajo ya estaba realizado. Ellos sabían que la oración era un elemento importante, siendo un apoyo esencial para la obra, pero aún tenían que dedicarse a ella. Después de la oración, llegó el momento de poner  la espada debajo, y mover las cargas.

El verso 6 nos dice que estaban unidos en el proceso del trabajo. Observe con detenimiento la palabra “Edificamos”, lo cual implica el pronombre “nosotros”. Y además, dice que “el pueblo tuvo ánimo para trabajar”. Esto expresa unidad con propósito. La unidad se expresa no solo creyendo lo mismo, sino trabajando para una misma meta. Estas personas estaban trabajando juntas, y como resultado, el trabajo se realizó (cfr. Nehemías 6:15). El trabajo que la iglesia debe realizar, siempre será más sencillo, y con buenos resultados, si todo y cada uno de los miembros participa activamente en él (cfr. Filipenses 1:27)

Según el verso 9, ellos están unidos en la protección del trabajo. ¡Mientras TODOS trabajaban, también TODOS vigilan! ¡Todos tenían los mejores intereses mutuos en el corazón! Para ellos, ¡el panorama principal era el foco principal! ¡Cada miembro de cada iglesia debe mantener sus ojos abiertos para el menor indicio de problemas! Si cada persona está vigilando al enemigo, ¡tendrá más dificultades para entrar por la puerta!  Los muros más fuertes son inútiles si las puertas son débiles o si los guardianes son descuidados o desleales. La Gran Muralla China fue penetrada por enemigos al menos tres veces, porque cada vez los guardias fueron sobornados. La iglesia necesita puertas fuertes. y porteros leales.

Todos estaban unidos en el progreso del trabajo (v. 13-18). A medida que avanzaba el trabajo, TODOS estaban juntos hasta que se completó. Cada persona tenía una función diferente, ¡pero todos estaban unidos en el trabajo! ¡Esto es esencial para el éxito en la iglesia! ¡A menos que la iglesia trabaje en equipo, seguramente no logrará nada de valor eterno! ¿Alguna vez se ha preguntado por qué los gansos canadienses vuelan solo en la formación “V”? Durante años, los especialistas en aerodinámica se preguntaron lo mismo.  Dos ingenieros calibraron en un túnel de viento lo que sucede en tal formación de “V”. Y descubrieron que, cada ganso, al batir sus alas, crea una elevación hacia arriba para el ganso que sigue. Cuando todos los gansos hacen su parte en la formación “V”, toda la bandada tiene un rango de vuelo 71 por ciento mayor que si cada ave volara sola. Cada uno depende del otro para llegar a su destino. Eso mismo ocurre en nuestras congregaciones. Y, por cierto, cuando un ganso comienza a quedarse atrás, los demás lo llevan de nuevo a su lugar.

La iglesia necesita volar en una formación de “V” espiritual, tocando la trompeta unos a otros con firmeza. Y debe ser al menos un 71 por ciento más fácil vivir la vida fiel volando con el rebaño en lugar de hacerlo solo. Por tanto, “considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24).

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RECUERDAN LAS RAZONES DE LA OBRA.

Ellos necesitaban constantemente recordar por qué estaban luchando, ¡y cada iglesia debe hacerlo también!

Ellos estaban luchando por su fe (v. 14). Había más en juego en Jerusalén que un muro. Nehemías sabe que la misma adoración a Jehová estaba en juego. Y cuando usted, amado hermano, está trabajando en la obra de Dios, recuerde siempre que ora y trabaja por la congregación. Que lo que usted está haciendo es en bien de la congregación. Que el futuro de la congregación está en juego. Lo que haga ahora determinará la atmósfera de adoración en la congregación durante mucho tiempo. Tenga cuidado de no permitir que el enemigo termine con el púlpito, que no silencie o adultere las alabanzas y que no acabe con su buen testimonio.

Ellos estaban luchando por sus familias (v. 14). Nehemías sabía que la lucha era por la vida de sus familias. Si tenían éxito, sus familias vivirían. Si fallaban, ¡todos morirían! Y la lucha en cada iglesia es igual. Cada creyente debe estar consciente que está luchando para mantener una congregación que afectará e impactará a su familia. Tenga cuidado de tomarse el tiempo para contar los costos para las familias y la comunidad mientras busca hacer la voluntad de Dios en la congregación. Una iglesia sana siempre será el mejor lugar para su familia.

Ellos estaban luchando por su futuro (v. 14). El mismo futuro de Jerusalén y la fe judía estaba en juego durante ese tiempo de conflicto. Estas personas estaban luchando, no solo por ellos mismos y las necesidades que estaban actualmente presentes, sino también estaban luchando por la próxima generación, y todas las futuras generaciones. Nadie conocía ese futuro, ¡pero sabían que el futuro descansaba en lo que hicieron en ese momento!

Lo mismo podrá decirse sobre la lucha que estamos librando ahora mismo. Nadie sabe lo que le depara el futuro a la iglesia donde es miembro. Sin embargo, es seguro que su futuro, ya sea brillante o tenue, depende de las decisiones que tome en este momento. Es por eso que debe buscar al Señor en oración y dar los pasos correctos de fe para que pueda llegar al brillante y esperanzador futuro que el Señor ha puesto frente a usted.

Conclusión. El trabajo espiritual requiere sabiduría espiritual Y, esa sabiduría espiritual está disponible para todos aquellos que la pidan (cfr. Santiago 1:5). Medite por un momento. ¿Necesito presentarme ante el Señor hoy para buscar su rostro, y hacer su voluntad con respecto a la iglesia donde soy miembro? ¿Necesito sabiduría que supere la de los mortales? Si hay un deseo en su corazón de ver al Señor tomar la congregación donde usted es miembro, y usarla para que el futuro de muchos sea mucho más brillante que su pasado, entonces le invito a venir a él y buscarle. Busque su bendición, busque su poder, busque denuedo, que la tarea debe realizarse.

viernes, 11 de octubre de 2019

Verdades bíblicas que todo constructor de muros debe saber (Nehemías 4:1-23).


El contexto y los antecedentes del libro de Nehemías nos muestran que, la gente está en proceso de reconstrucción de los muros de la ciudad de Jerusalén. Sin duda fue un trabajo difícil y agotador para los involucrados, pero necesario para estar a salvo de los ataques de sus enemigos, y además, poder adorar a Dios como Su Ley les ordenaba. Mientras trabajaban para construir los muros, enfrentaron una oposición constante a su trabajo. Se cansaron y se desanimaron, pero nunca dejaron de trabajar. Finalmente, completaron la tarea y salieron victoriosos sobre sus atacantes.

En cierto sentido, usted y yo también somos constructores de muros. Estamos construyendo muros entre el mundo y las cosas de Dios. Construimos muros que separan nuestras vidas de la impiedad que nos rodea. Construimos muros diseñados para proteger a las personas y las cosas que amamos del ataque externo y la destrucción.

Como esto es cierto, ¿estaría de acuerdo también en que hay momentos en que nosotros también tendemos a desanimarnos? Hay momentos en que nos cansamos en la batalla para construir y ser todo lo que Dios quiere que seamos. Creo que hay algunas verdades contenidas en este pasaje que pueden ayudarnos a permanecer fuertes, fieles y activos en la lucha para construir los muros necesarios de la vida. Hay tres principios principales que se enseñan en este pasaje, siendo así parte de las verdades bíblicas que todo constructor de muros debe saber.

LOS PROBLEMAS SIEMPRE NOS ENCUENTRAN.
Esa es una verdad que conocemos muy bien. Parece que los problemas nos acechan a medida que transitamos este mundo. Por supuesto, en ningún lugar esto es más cierto que en nuestro trabajo para el Señor. Si realmente estamos sirviendo al Señor con fervor y dedicación, podemos estar seguros de que surgirán problemas (cfr. 2 Timoteo 3:12).

Los problemas vienen de fuera, en forma de burla (v. 1-3), en forma de intimidación (v. 7-8, 11). Lo que no conocen al Señor, son a menudo los primeros en atacar las vidas de quienes vivimos al servicio del Señor. Esto, desde luego, es comprensible, dado que ellos no comprenden lo que estamos haciendo, ni tampoco tienen el mismo pensar con respecto a lo que representa una vida justa, creyendo que puede ser alcanzada sin Dios. No debemos, pues, sorprendernos cuando los ataques vienen de fuera (cfr. Juan 15:18-20).

Los problemas también vienen de adentro, en forma de engaño (v. 10).  Es interesante que sean personas de la tribu de Judá quienes fueran las primeras en quejarse del trabajo, y la razón es evidente, cuando leemos Nehemías 6:17-18. ¡Estaban durmiendo con el enemigo! Los problemas también se presentan en forma de desanimo (v. 12). Estas personas eran las que habitaban al lado del enemigo. Las que viven cerca y como los malvados, siempre están entre las que tratan de desestimar el trabajo y desalentar a los trabajadores de Dios.

Raramente nos sorprenden nos sorprende cuando surgen problemas externos, pero cuando surgen dentro, entonces quedamos devastados. Si toma la forma del engaño, como cuando alguien vive ocultando un pecado, o en la forma del desaliento, cuando alguien cuestiona los motivos y las metas de la iglesia, duele profundamente y puede hacer que nos desviemos del curso. Aún así, no deberíamos sorprendernos; Jesús tenía personas en su entorno que estaban listas para desalentarlo en cualquier momento (cfr. Mateo 16:21-23; Juan 11:16). Así que, no lo olvide, los problemas siempre se presentarán.

LA MEJOR DEFENSA ES UN BUEN ATAQUE.
Cuando surgieron los problemas, Nehemías se puso a la ofensiva. Tomó el asunto en sus propias manos e ideó una gran estrategia para la batalla. ¡Alentó cinco actitudes que deben implementarse en las iglesias hoy!

Primero, la oración (v. 4-5). La oración es un elemento vital para la vida del cristiano, y muy especialmente ante las batallas que enfrentamos. Cuando los problemas hagan acto de presencia, entonces debemos responder con la oración (cfr. Filipenses 4:6; 1 Pedro 4:7; 1 Tesalonicenses 5:17; Colosenses 4:2; Lucas 18:1; Mateo 7:7-8; Santiago 4:2).

En segundo lugar, hay que estar alertas (v. 9). La oración siempre debe ir acompañada de la vigilancia (cfr. Jueces 7:1-7). No, no estoy promoviendo que se busque un enemigo en cada arbusto; más bien, estoy abogando, y quiero estar siempre alerta contra las tácticas del enemigo. Los enemigos de la fe son engañosos y escurridizos (cfr. Génesis 3:1; 2 Pedro 5:8). No debemos ignorar sus maquinaciones (2 Corintios 11:14). Pablo nos exhortó enfrentar y a estar “firmes contra todas las estrategias del diablo” (Efesios 6:11 - NTV). Jesús ordenó a sus discípulos, diciendo, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (Mateo 26:41). Que no nos pase lo que a, Bobby Leach, quien fuera un especialista escalador, y quien sobreviviera a un viaje por las cataratas del Niagara en 1910. El hombre murió al golpearse la cabeza, ¡justo cuando resbaló al pisar una cáscara de naranja!

En tercer lugar, hay que estar preparados (v. 16-20). Estas personas debían estar tan preparadas para la guerra como para el trabajo. Debían estar listos para cualquiera en cualquier momento. Mientras vivimos nuestras vidas, debemos estar listos para trabajar para Jesús y luchar por Él al mismo tiempo. Esto requiere vestirse con la “toda la armadura de Dios” (Efesios 6:10-18). El énfasis está en “toda”. Dios quiere que usemos toda la armadura todo el tiempo, para estar listos y defendernos cuando los problemas nos encuentren. Desgraciadamente, son muchos los que no están dispuestos a usar “toda” la armadura de Dios “todo” el tiempo. ¿Lo está usted?

En cuarto lugar, debemos mantener la unidad (v. 19-23). Estaban separados a lo largo del muro y Nehemías sabía que la distancia entre su gente era algo negativo. Lamentablemente, muchos están “lejos unos de otros” en la iglesia. La estrategia del Señor es que la congregación debe mantener la unidad (cfr. 1 Corintios 1:10; Filipenses 1:27; Efesios 4:3). Estar unidos exige que estemos en sintonía con la misma persona. Cuando todos estemos en sintonía con Jesús, habrá armonía en la iglesia. Debemos sujetarnos al director de la orquesta, para que haya armonía.

En quinto lugar, debemos ser determinados (v. 6, 23). Estas eran personas decididas a hacer el trabajo para Dios. No podían ser desviados por ataques externos o internos. Eran personas que tuvieron “ánimo para trabajar”. Cuando surgen problemas en el proceso de la construcción del muro, debe haber una determinación que sea mayor que la oposición. Un corazón decidido a hacer la voluntad del Señor, independientemente de la situación en cuestión, siempre obtendrá la victoria. El secreto radica en aquello que captura nuestra atención. Elías se desanimó cuando “vio” lo que Jezabel estaba haciendo (1 Reyes 19:3). Pedro se desanimó cuando “vio” la tormenta (Mateo 14:30). Si podemos mantener nuestros ojos fuera de la tormenta, puestos los ojos en Jesús (Hebreos 12:1-2), no pasará mucho tiempo cuando obtengamos la victoria sobre nuestras luchas. Creo que debemos estar más dedicados a triunfar que a fracasar, y para eso, debemos ser decididos, determinados. Recuerde, la mejor defensa es una buena ofensiva.

HAY COSAS POR LAS QUE VALE LA PENA LUCHAR.
Esta historia nos muestra que había mucho en juego para estas personas. Peleaban por más que sus vidas y, ¿sabe qué? ¡Nosotros también!

Vale la pena luchar por nuestra fe (v. 2, 14). Sus enemigos no querían que se sacrificaran al Señor. No querían que se dedicaran a su adoración. Amigos, hay muchos a nuestro alrededor a quienes no les gusta la “forma de antaño”. Se oponen a la predicación, a la adoración honesta, abierta y vibrante de un Señor vivo. ¡Digo que vale la pena luchar por lo que tenemos! Dios todavía está buscando a aquellos que lo adoren en “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Él quiere que estemos listos para luchar por nuestro derecho a adorarlo a Su manera (Judas 3-4). Si antes hemos permitido al enemigo silenciar nuestra alabanza, vaciar nuestros altares y extinguir nuestro testimonio, necesitamos luchar por lo que nos queda (cfr. Apocalipsis 3:2); y tenemos que recuperar lo que hemos perdido (cfr. Apocalipsis 2:4-5).

Vale la pena luchar por nuestras familias (v. 14). Nehemías les recordó que también estaban luchando por sus familias. Si no tomaran una posición, entonces ellos y sus familias perecerían a manos del enemigo. Mis amados, nuestras familias están en problemas cada día. Necesitamos luchar por la buena batalla de la fe por ellos, cercarlos con oración, sumergirlos en la palabra y luchar contra los dientes y las uñas enemigas para protegerlos si es necesario. Por supuesto, le recordaría que su familia es más grande que solo aquellos que comparten su nombre o línea de sangre. Si eres salvo, entonces todas las demás personas salvadas también son tu familia. Algunos están bajo ataque ahora mismo, y es nuestro deber llegar a ellos en el amor de Cristo y ayudarlos con su batalla (cfr. Gálatas 6:2). No debemos atacar a nuestros heridos, pero debemos amarlos y restaurarlos humildemente a su lugar en la batalla (cfr. Gálatas 6:1). Lamentablemente, ¡muchos de nosotros estamos listos para descartar a las personas por un solo fracaso! ¡Ese no es el camino de la unidad y ciertamente no es el camino de Cristo!

Vale la pena luchar por nuestro futuro (v. 14). Nehemías sabía que, si ahora cedían al enemigo, la batalla habrá terminado para siempre. Nunca volverían a ser vida en Jerusalén. No habría templo o adoración a Dios en esa ciudad. ¡Nehemías sabía que era el momento de pararse! ¡Hemos girado nuestras cabezas durante demasiado tiempo mientras el enemigo ha devastado la iglesia! Durante demasiado tiempo, los santos han permitido que el enemigo atormente a nuestros hijos; traumatice nuestros hogares, aterrorice nuestros corazones y abarate nuestra adoración. Si alguna vez esperamos rescatar algo para la gloria de Dios, ¡debemos defendernos hoy! ¡Mañana será muy tarde! Debemos determinar que vamos a defender a Dios y que no permitiremos ser derrotados por los problemas, por las pruebas de la vida, por los ataques del enemigo y los temores que todos sentimos de vez en cuando. No toleraremos que destruyan, ni a nosotros, ni a la obra de Dios que se nos ha confiado. ¡Le llamo ahora mismo para defender a Jesús y el futuro que Él quiere que tengamos!

Conclusión. Dios quiere que estemos ocupados en la construcción de muros. Me pregunto qué podría hacer el Señor con nosotros si todos determinamos que seremos todo lo que Él nos ha llamado a ser. ¿Qué podría hacer si la congregación tomara una posición firme por las cosas de Dios y se negara a retroceder? ¿Qué podría hacer Él si determinamos revivir y proteger la adoración tradicional? ¿Qué podría hacer Él si fuéramos completamente suyos? Él tomó un par de discípulos y puso el mundo al revés. ¿Qué puede hacer con nosotros? ¡Las posibilidades solo están limitadas por lo que estamos decididos a hacer y permitirle que haga en nuestras vidas!

miércoles, 9 de octubre de 2019

Seamos creyentes con visión (Nehemías 1:1-11).


El pueblo de Judá y la ciudad de Jerusalén estaban en condiciones terribles. Más de 150 años antes, Nabucodonosor y los ejércitos de Babilonia habían invadido Israel y se habían llevado a muchas de las personas como esclavos. Los judíos necesitaban a alguien que tuviera la consagración y el compromiso necesarios para restaurar Jerusalén e Israel a su antigua gloria. Necesitaban a alguien que fuera diferente. Necesitaban a alguien que hubiera sido motivado por Dios y que tuviera el fervor de uno que es influenciado por su Espíritu. Si la situación de los judíos tenía que ser cambiada, era necesario una persona con la visión suficiente para lograrlo. Y esto es lo interesante, ¡Dios tenía esa persona! Su nombre fue Nehemías y estaba siendo preparado por Dios como un recipiente para ser usado de una manera excelente para reconstruir la ciudad de Jerusalén y lograr la restauración de la nación de Israel.

Usted y yo podemos estar miles de años alejados del tiempo de Nehemías, pero también vivimos en una época que también necesita desesperadamente personas con visión. Vivimos en un día en que los muros de la moral y la virtud en la sociedad han sido derribados y las puertas de la decencia están en llamas. Está claro para todos que muchas iglesias en nuestros días son un mero caparazón. Los muros de separación entre esas iglesias y el mundo han sido derribados. Las puertas de la gloria que las identificaban como casas de adoración a Dios fueron quemadas por las llamas del pecado y empañadas por la plaga de la apatía.

¡Necesitamos personas con visión! ¡Podemos convertirnos en personas de visión! ¡Podemos convertirnos en las personas que Dios usa para Su gloria en estos días para hacer una diferencia por el bien de Su nombre! Al analizar estos versículos, hay tres hechos simples presentados aquí que nos enseñan cómo convertirnos en personas de visión. Miremos esos con detenimiento.

EL LLAMADO DE NEHEMÍAS (Nehemías 1:1-4).
Según el verso 1, la vida de Nehemías era una vida de paz. Como copero del rey, Nehemías no solo tenía una vida de paz, sino también de prosperidad y poder político. Su trabajo consistía en probar toda la comida del rey antes que llegara al rey, y así evitar que fuese envenenado. En ese trabajo, Nehemías llegó a ser uno de los hombres más cercanos y confiables del reino. No es de extrañar que unas muchas ocasiones el rey recurrió a Nehemías para pedirle consejo. Así pues, por mucho tiempo, la vida de Nehemías fue una de gran serenidad y tranquilidad. Como decimos hoy en día, ¡estaba gozando de la buena vida!

No obstante, y según nos informan los versos 2 al 3, la paz y la serenidad fueron destrozados por la visita del hermano de Nehemías. Trajo malas noticias sobre su pueblo, el cual estaba siendo sumamente afectado por sus enemigos, al punto que la ciudad estaba completamente devastada. Y ante estas noticias, creo que para todos nosotros esto resulta muy familiar, pues mientras que por un tiempo la vida puede ser perfecta, en un instante puede ser hecha pedazos.  

Cuando Nehemías escucha estos terribles informes, su corazón se rompe y entra en un tiempo de ayuno, llanto y oración al Señor (v. 4). En lugar de ser feliz en su posición, la vida de Nehemías se rompe y termina de rodillas.  

Mis amados, es así como Dios forma a las personas con visión. Él sabe cómo agitar nuestro mundo al volvernos complacientes; y sabe cómo poner nuestros corazones y nuestras mentes en las cosas que realmente importan. Para Nehemías, la inocente pregunta que hizo en el verso 2, iba a ser un momento crucial en su vida. El hecho de que se preocupara por el pueblo de Israel lo suficiente como para hacer la pregunta, es evidencia de que Dios ya estaba trabajando en su corazón. Pero, cuando escucha la respuesta, cae de rodillas ante Dios. Miren el panorama completo por favor. Dios quería restaurar Jerusalén, pero necesitaba un hombre de visión para que eso sucediera. La noticia de Jerusalén fue el llamado de Dios para que Nehemías se involucrara en lo que Dios quería hacer.

Cuando Dios agita nuestro mundo, es un indicio de que él quiere que nos involucremos con él en lo que está a punto de hacer. Ahora, cuando llega esa llamada, las personas responden de diferentes maneras. Algunos, como Isaías, responden con entusiasmo a la invitación de Dios (Isaías 6:8). Otros, como Jonás, intentan huir del llamado de Dios (Jonás 1:1-3). Otros, como Moisés, ven la visión, pero tratan de tomar el asunto en sus propias manos y hacer el trabajo a su manera y en su tiempo (Éxodo 2:11-14). Pero, cuando eso falla y son llevados al lugar donde tienen que esperar en Dios, el trabajo se hace de la manera correcta (Éxodo 3-15).

Recordemos esto, Dios sabe cómo llamar nuestra atención. Así que, mi hermano, cuando su mundo se agite y venga una carga a su corazón, no lo dude, vaya a él en oración porque le está llamando. Él tiene un plan, ¡y nada es mejor que tener el honor de participar en ello!

LA PREPARACIÓN DE LOS HOMBRES CON VISIÓN (Nehemías 1:4-11)
Cuando Nehemías va delante del Señor en oración, da el ejemplo a otras personas que serían personas de visión. Nos enseña cómo venir ante el Señor en oración.

La oración de los hombres con visión, siempre incluye la alabanza (v. 5). Nehemías comienza su oración exaltando al Señor. Él alaba a Dios por su soberanía, su fuerza, su poder, su santidad y su fidelidad. ¡Él alaba a Dios por lo que es! ¡Esa es una lección que todos debemos aprender! Después de todo, así es como Jesús le enseñó a su discípulo a orar (Mateo 6:9; cfr. Salmo 100:4)

La oración de los hombres con visión, implica la perseverancia (v. 6). Nehemías oró “día y noche”. Se presentó ante el Señor y oró hasta que llegó la respuesta. Ese es el tipo de oración que necesitamos ver demostrada en nuestros días. No es el tipo de oración que se detendrá después de un tiempo o dos. Jesús nos mostró el mismo ejemplo (Lucas 18:1). Después de todo, la oración que nace de una carga genuina no puede satisfacerse hasta que sea contestada. Si podemos orar por una o dos veces y luego olvidarnos de todo, deberíamos preguntarnos si realmente oramos con el corazón agobiado.

La oración de los hombres con visión, implica el arrepentimiento (v. 6-7). Mientras este hombre hace oración, confiesa sus pecados, y los pecados de su pueblo. Incluso confiesa los pecados de sus padres. Y así, lo que vemos aquí, es un hombre que comprende la importancia del arrepentimiento para servir al Señor. Mis amados hermanos, esto es esencial para que nuestras oraciones sean atendidas por el Señor (cfr. Salmo 66:18). Es importante entender que Nehemías no solo estaba interesado en hablar sobre los errores de otros, sino también sobre sus mismas equivocaciones. El arrepentimiento tiene que ver con el hecho de que mi corazón esté bien delante de Dios. Los hombres con visión siempre tendrán cuidado de mantener una buena relación con Dios. Los hombres con visión no son aquellos que nunca se equivocan. Más bien, son hombres que, al equivocarse, se ponen a cuentas con Dios.

La oración de los hombres con visión, involucra hermosas promesas (v. 8-10). Nehemías hace memoria de las promesas que Dios había hecho a Israel, cuando dijo que los castigaría por sus pecados, pero también que los restauraría al arrepentirse. Cuando la oración tiene como fundamento a la Palabra de Dios, el que ora puede estar seguro que tendrá las cosas por las que está rogando a Dios. ¿Por qué? Porque Dios es fiel a su palabra (cfr. Salmo 138:2). De hecho, él ha dicho que sus promesas siempre se cumplirán (cfr. Romanos 4:21).

La oración de los hombres con visión, tiene en cuenta a otros hombres de Dios (v. 11). En las palabras que Nehemías dirige a Dios, menciona a otros que tienen su mismo sentir. Nehemías no buscó ser la estrella, o el personaje principal en esta historia, sino que siempre estuvo consciente que era parte y no el todo en este “equipo de oración”. Esto nos enseña sobre la importancia de involucrar a otros en nuestras peticiones. Esto nos enseña sobre la importancia de orar unos por otros. La oración “corporativa” es promovida por el Señor (cfr. Mateo 18:19).

La oración de los hombres con visión, incluye peticiones (v. 11). Nehemías finalmente llega a lo que está en su corazón. En este momento, él simplemente está orando para que el Señor le dé gracia ante los ojos del rey. Él sabe que, para tener el visto bueno del hombre, el hombre primero debe tener el visto bueno de parte del Señor. Es verdad que, parte de la oración debe ser la expresión de nuestras necesidades ante el Señor (cfr. Filipenses 4:6), pero también es verdad que Dios está interesado en que pueblo venga a él por fe. Puede ser que sabemos lo que necesitamos, pero él todavía quiere que preguntemos. La fe involucra honrar la voluntad de nuestro Dios todo poderoso.

LAS PERSONAS CON VISIÓN ABRAZAN LA PROVIDENCIA (v. 11).
La declaración final de Nehemías en el verso 11, pareciere indicar que sintió el peso de la tarea. Sabía que, quien era y dónde estaba en ese momento, no era un accidente.

Independientemente de su posición en la vida, ya sea en la iglesia, en el trabajo, en la escuela, en el hogar, etc., usted necesita saber que no es un accidente. Dios permite que sucedan una gran variedad de acciones a nuestro alrededor, teniendo él el poder para que, todo ello, pueda ser usado para bien y conforme a su voluntad. Si él ha permitido que usted llegue hasta donde está, es porque aún allí puede hacer grandes cosas en y con su vida. Lo que usted pudiera llamar accidente, o mera coincidencia, Dios lo puede usar para su honra y para su gloria (cfr. Ester 4:14)

Otra cosa importante, es que, si Dios puede usarnos sin importar nuestra condición en la vida, esto también nos dice que, los recursos que tenemos, pueden ser usado de la misma manera. Usted puede pensar que su terrible condición en el hospital es algo que Dios no puede usar, pero la verdad es que sí puede. Toca a usted descubrir qué quiere hacer Dios con lo que usted tiene (cfr. Mateo 2:11-15).

Si Dios puede usarnos en cualquier situación, entonces, la influencia nuestra dentro de ese contexto, es algo que también Dios puede usar. Si en ese lugar donde se encuentra hay oídos, debe saber que Dios le ha dado los oídos de los demás precisamente con el propósito de que usted lo aproveche. Permita que Dios le use en donde esté, y con quien esté, para su gloria.

Conclusión. ¿Estaría de acuerdo conmigo en que necesitamos desesperadamente personas con visión en nuestros días? Creo que todos vemos la necesidad de personas que están en contacto con Dios, de personas que son movidas por Dios y personas que se mueven por Dios. Necesitamos ese tipo de personas en las iglesias, nuestras familias y nuestras comunidades. Esas son las personas que se serán usadas para cambiar nuestro mundo en estos últimos días.

Ahora, la pregunta que enfrentamos es esta, ¿quiere usted ser una de esas personas? Si lo hace, entonces debe darse cuenta de que Dios le tiene viviendo en estos días con un propósito. Luego, debe presentarse ante Él para encontrar ese propósito y tener la visión para ver ese propósito cumplido. Dios le usará si se entrega a él para que le use.