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martes, 15 de octubre de 2019

SABIDURÍA ESPIRITUAL PARA TRABAJADORES ESPIRITUALES (Nehemías 4:1-23)



Nehemías y sus hombres se dedican a un trabajo serio. De hecho, el futuro de Jerusalén y de Israel mismo dependen de la realización exitosa de su proyecto. Mientras trabajan, proporcionan una valiosa ilustración para aquellos que se dedican al trabajo del Señor en estos días.

Como saben, cada iglesia enfrenta una gran tarea. Ahora, sin querer presionarle a usted indebidamente, o de manera injusta, sí es necesario que usted este consciente, que el futuro de cada iglesia depende de la realización exitosa de su obra.

Este pasaje nos proporciona información muy valiosa para aquellos que están conscientes de la obra que se realiza en la congregación. Estaré señalando algunos pensamientos que naturalmente se hacen presentes en este hermoso texto bíblico. En él encontraremos sabiduría espiritual para trabajadores espirituales. Los pensamientos dados en este pasaje, le ayudarán en sus esfuerzos para hacer la obra y la voluntad del Señor en la congregación. Observe lo que hacen los trabajadores espirituales y sabios.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RECONOCEN LOS PELIGROS ALREDEDOR DE ELLOS.

Una manera de identificar a los enemigos de la obra, según los versos 1 al 3, es la manera en que se expresan de la obra misma. Ellos siempre están criticando. Los enemigos de Israel se burlaron y ridiculizaron el trabajo que intentaban hacer. Cuando en la congregación tenemos personas que, en lugar de apoyar, critican, o ser mofan del trabajo, tenemos a personas que destruyen. Esto mismo puede suceder cuando usted, de manera individual, quiere servir a Dios. A veces ellos dicen, es que eso se debe hacer de manera diferente, o que se debe hacer mejor, o incluso, que es mejor no hacer nada. Mis amados hermanos, no permitan que tales personas los atrapen. Usted siga escuchando a Dios, no a ellos. Algunos de los mejores trabajadores del Señor, incluidos los de Jesús y Pablo, fueron criticados. Entonces, cuando la crítica que se haga presente, alabe al Señor, porque va por buen camino. Recuerde, un tonto puede destruir la iglesia en cinco minutos, porque siempre hay muchos tontos que le hacen caso. ¡No sea usted uno de ellos!

Si usted es de los que se dedica a criticar, piense en esto. En un campo de batalla, un oficial apuntó su cañón hacia lo que parecía el enemigo distante. Justo antes de disparar, el comandante, mirando a través de sus binoculares, grito, “¡Tu puntería parece perfecta, pero detente! No son el enemigo, son nuestra propia gente”. ¿Alguna vez pensó que cuando apunta para lanzar sus críticas sin reflexionar, en realidad está apuntando su cañón al Señor de sus hermanos? (cfr. Hechos 9:1-4)

Según los versos 7 al 8, la conspiración fue combatida. Los enemigos planearon y planearon cómo podrían provocar desestabilizar al pueblo de Dios. Y así, mis hermanos, cada iglesia está propensa a caer bajo el ataque de enemigos. Quizás algunas ya están bajo ataque ahora mismo. Pero eso, no debería de sorprendernos; después de todo, el enemigo hará lo que todo enemigo hace (cfr. 1 Pedro 5:8). Cada cristiano debe tener cuidado con aquellos que no aman otra cosa, sino el que la congregación fracase. Habrá aquellos en el exterior que conspirarán contra usted, y puede haber algunos en el interior, que a través de sus acciones también conspiran contra la iglesia. Por lo tanto, ¡mantenga la guardia!

En los versos 10 al 12, se nos muestra que, efectivamente, ataques también vienen desde dentro del mismo pueblo. Esto es lo que sucedió a Nehemías y sus trabajadores. Tenga en cuenta que surgirán dentro de sus propias filas, aquellos que no estarán satisfechos con nada de lo que usted haga. Algunas personas no pueden encontrar una buena palabra para decir sobre nada.

Cierto padre era un gruñón crónico. Estaba sentado con su familia en presencia de un invitado en el salón, un día cuando surgió la cuestión de la comida. Uno de los niños, quien era una niña pequeña, le estaba diciendo al huésped muy ingeniosamente qué comida le gustaba más a cada miembro de la familia. Finalmente llegó el turno del padre para ser descrito. “¿Y qué me gusta, Nancy?”, preguntó entre risas. “A ti…”, dijo la niña lentamente, “bueno, a ti, casi todo lo que no tenemos”. Esa es la actitud de muchos.

La esposa de un predicador enojado miró los restos de una cena que hacía mucho tiempo que se había enfriado. Le preguntó intensamente a su esposo: "¿Dónde has estado las últimas dos horas?" Sus ojos vacíos miraron a su esposa; luego él, lentamente respondió: "Conocí a la Sra. Burton en la calle y le pregunté cómo se sentía".

Una joven pareja estaba cada vez más ansiosa por su hijo de cuatro años que aún no había hablado. Lo llevaron a especialistas, pero los médicos no encontraron nada malo en él. Entonces, una mañana en el desayuno, el niño de repente habló, y dijo, “Mamá, la tostada está quemada”. “¡Hablaste! ¡Hablaste!”, gritó su madre. “¡Estoy tan feliz! ¿Pero por qué ha tardado tanto?”, y el niño respondió “Bueno, hasta ahora, las cosas han estado bien”. Habló solamente cuando tuvo algo de qué quejarse.

Sus esfuerzos y motivos serán cuestionados y todo lo que haga será analizado. Pero, debe recordar que, su deber no es complacer a los críticos y a los quejosos; su deber es complacer al Señor.

Aquí hay una palabra de consejo para todos los que se quejan en la iglesia: El hombre que dice que no se puede hacer, nunca debe interrumpir al hombre que realmente lo está haciendo.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, CONFÍAN EN LA AUTORIDAD DIVINA SOBRE ELLOS.

Cuando llegaron los ataques, Nehemías y sus hombres hicieron lo correcto. ¡Se volvieron a Dios con fe! ¡Ejercieron el privilegio de la oración!

Según los versos 4 al 5, ellos oraron. ¡Nehemías llamó a Dios! Fue al Señor en busca de ayuda y dirección. Predicadores, pastores y maestros, deben tener cuidado de recurrir a los hombres y las organizaciones hechas por el hombre para recibir su ayuda. Mire a Dios, ha estado guiando a su pueblo a través de aguas traicioneras durante miles de años. Él ha ayudado a otros y le ayudará a usted también (Jeremías 33:3).

Los trabajadores oraron (v. 9). No lo hicieron solo los que dirigían la obra. Todos los involucrados en el trabajo, todos recurrieron a la oración. Todos se volvieron al Señor, porque todo hombre depende de Dios, y creyeron firmemente que él podía protegerlos. Lo mejor que puede hacer cualquier iglesia, es unirse y perseverar en la oración (Hechos 2:42). Con la oración se busca a Dios, y se le reconoce como el sustentador y protector en todo momento. Si lo hacen, si lo invocan, él escuchará y ayudará (cfr. Filipenses 4:6-7). Por eso, en el verso 14, se les dijo que no tuviesen temor del enemigo, sino que esperasen en el Señor.

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RESPONDEN A LOS DEBERES ASIGNADOS.

Los hombres de Dios nunca pensaron que con el hecho de orar solamente el trabajo ya estaba realizado. Ellos sabían que la oración era un elemento importante, siendo un apoyo esencial para la obra, pero aún tenían que dedicarse a ella. Después de la oración, llegó el momento de poner  la espada debajo, y mover las cargas.

El verso 6 nos dice que estaban unidos en el proceso del trabajo. Observe con detenimiento la palabra “Edificamos”, lo cual implica el pronombre “nosotros”. Y además, dice que “el pueblo tuvo ánimo para trabajar”. Esto expresa unidad con propósito. La unidad se expresa no solo creyendo lo mismo, sino trabajando para una misma meta. Estas personas estaban trabajando juntas, y como resultado, el trabajo se realizó (cfr. Nehemías 6:15). El trabajo que la iglesia debe realizar, siempre será más sencillo, y con buenos resultados, si todo y cada uno de los miembros participa activamente en él (cfr. Filipenses 1:27)

Según el verso 9, ellos están unidos en la protección del trabajo. ¡Mientras TODOS trabajaban, también TODOS vigilan! ¡Todos tenían los mejores intereses mutuos en el corazón! Para ellos, ¡el panorama principal era el foco principal! ¡Cada miembro de cada iglesia debe mantener sus ojos abiertos para el menor indicio de problemas! Si cada persona está vigilando al enemigo, ¡tendrá más dificultades para entrar por la puerta!  Los muros más fuertes son inútiles si las puertas son débiles o si los guardianes son descuidados o desleales. La Gran Muralla China fue penetrada por enemigos al menos tres veces, porque cada vez los guardias fueron sobornados. La iglesia necesita puertas fuertes. y porteros leales.

Todos estaban unidos en el progreso del trabajo (v. 13-18). A medida que avanzaba el trabajo, TODOS estaban juntos hasta que se completó. Cada persona tenía una función diferente, ¡pero todos estaban unidos en el trabajo! ¡Esto es esencial para el éxito en la iglesia! ¡A menos que la iglesia trabaje en equipo, seguramente no logrará nada de valor eterno! ¿Alguna vez se ha preguntado por qué los gansos canadienses vuelan solo en la formación “V”? Durante años, los especialistas en aerodinámica se preguntaron lo mismo.  Dos ingenieros calibraron en un túnel de viento lo que sucede en tal formación de “V”. Y descubrieron que, cada ganso, al batir sus alas, crea una elevación hacia arriba para el ganso que sigue. Cuando todos los gansos hacen su parte en la formación “V”, toda la bandada tiene un rango de vuelo 71 por ciento mayor que si cada ave volara sola. Cada uno depende del otro para llegar a su destino. Eso mismo ocurre en nuestras congregaciones. Y, por cierto, cuando un ganso comienza a quedarse atrás, los demás lo llevan de nuevo a su lugar.

La iglesia necesita volar en una formación de “V” espiritual, tocando la trompeta unos a otros con firmeza. Y debe ser al menos un 71 por ciento más fácil vivir la vida fiel volando con el rebaño en lugar de hacerlo solo. Por tanto, “considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24).

LOS TRABAJADORES SABIOS Y ESPIRITUALES, RECUERDAN LAS RAZONES DE LA OBRA.

Ellos necesitaban constantemente recordar por qué estaban luchando, ¡y cada iglesia debe hacerlo también!

Ellos estaban luchando por su fe (v. 14). Había más en juego en Jerusalén que un muro. Nehemías sabe que la misma adoración a Jehová estaba en juego. Y cuando usted, amado hermano, está trabajando en la obra de Dios, recuerde siempre que ora y trabaja por la congregación. Que lo que usted está haciendo es en bien de la congregación. Que el futuro de la congregación está en juego. Lo que haga ahora determinará la atmósfera de adoración en la congregación durante mucho tiempo. Tenga cuidado de no permitir que el enemigo termine con el púlpito, que no silencie o adultere las alabanzas y que no acabe con su buen testimonio.

Ellos estaban luchando por sus familias (v. 14). Nehemías sabía que la lucha era por la vida de sus familias. Si tenían éxito, sus familias vivirían. Si fallaban, ¡todos morirían! Y la lucha en cada iglesia es igual. Cada creyente debe estar consciente que está luchando para mantener una congregación que afectará e impactará a su familia. Tenga cuidado de tomarse el tiempo para contar los costos para las familias y la comunidad mientras busca hacer la voluntad de Dios en la congregación. Una iglesia sana siempre será el mejor lugar para su familia.

Ellos estaban luchando por su futuro (v. 14). El mismo futuro de Jerusalén y la fe judía estaba en juego durante ese tiempo de conflicto. Estas personas estaban luchando, no solo por ellos mismos y las necesidades que estaban actualmente presentes, sino también estaban luchando por la próxima generación, y todas las futuras generaciones. Nadie conocía ese futuro, ¡pero sabían que el futuro descansaba en lo que hicieron en ese momento!

Lo mismo podrá decirse sobre la lucha que estamos librando ahora mismo. Nadie sabe lo que le depara el futuro a la iglesia donde es miembro. Sin embargo, es seguro que su futuro, ya sea brillante o tenue, depende de las decisiones que tome en este momento. Es por eso que debe buscar al Señor en oración y dar los pasos correctos de fe para que pueda llegar al brillante y esperanzador futuro que el Señor ha puesto frente a usted.

Conclusión. El trabajo espiritual requiere sabiduría espiritual Y, esa sabiduría espiritual está disponible para todos aquellos que la pidan (cfr. Santiago 1:5). Medite por un momento. ¿Necesito presentarme ante el Señor hoy para buscar su rostro, y hacer su voluntad con respecto a la iglesia donde soy miembro? ¿Necesito sabiduría que supere la de los mortales? Si hay un deseo en su corazón de ver al Señor tomar la congregación donde usted es miembro, y usarla para que el futuro de muchos sea mucho más brillante que su pasado, entonces le invito a venir a él y buscarle. Busque su bendición, busque su poder, busque denuedo, que la tarea debe realizarse.

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