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jueves, 24 de noviembre de 2016

Y conoceréis la verdad (1)

La mayoría de los estudiosos de la filosofía, concuerdan en que, desde el siglo XIX nació una nueva forma de pensar con respecto a la verdad. Hombres como “Hegel”, “Fredic Nitche” y muchos otros, fueron sumamente influyentes en cuanto a su idea de que la verdad no existe, y que todo es relativo. Hasta 1974 la psiquiatría catalogaba el homosexualismo como un desorden mental, que debe tratarse de manera clínica. Pero la idea popular de que, "la verdad es relativa", condujo a los jueces y a los siquiatras a cambiar su diagnóstico y postura. Hasta 1950 casi todos los países castigaban el adulterio con cárcel y multas. Hoy en día los adúlteros aparecen como los héroes en las revistas del corazón y los esposos fieles son ridiculizados en las reuniones sociales. Hasta 1970 los estudiantes de los colegios obedecían sin dudar a sus profesores y los castigos por desobediencia eran severos y daban resultado. Hoy los alumnos demandan a sus profesores porque les impiden “el libre desarrollo de su personalidad”, y los jueces les dan la razón a los estudiantes. En todas las corrientes religiosas vemos el mismo fenómeno. El concepto de la verdad es místico, no teniendo nada que ver con doctrinas y modalidad en cuanto a culto y vida piadosa se refiera. 

No obstante, Cristo dijo, “y conoceréis la verdad”. Cristo dijo esto PORQUE LA VERDAD EXISTE.  ¿Cómo podríamos conocerla si no existe? Uno no puede conocer aquello que no existe. Tomás de Aquino, lo dijo así, “Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe”.  Negar la existencia de la verdad, es negar la existencia de Dios. Dios existe, entonces la verdad existe. La verdad es una de sus perfecciones. La Biblia dice, “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Éxodo 34:6). “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.” (Deuteronomio 32:4) 2.  Es llamado la verdad: “Mas Jehová Dios es la verdad, él mismo es Dios vivo, y Rey eterno: de su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su saña” (Jeremías 10:10 – RV1865).  La realidad de su esencia, es opuesta a la “vanidad” o "engaño" de los ídolos (v. 3, 8, 15). La verdad va delante de su rostro, “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro” (Salmo 89:14). La verdad de Dios es eterna: “Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya” (Salmo 117:2 – RV1865)  La verdad de Dios es inmensa: “Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.” (Salmo 57:10). 

Cristo dijo, “y conoceréis la verdad”. Cristo dijo esto PORQUE LA VERDAD PUEDE SER CONOCIDA. Jesús jamás hubiese hecho esta promesa, a no ser que la verdad pueda ser conocida. Muchas personas creen que, aunque existe la verdad, uno no puede estar seguro de conocerla. Creen que cada quien tiene “su” verdad.  Muchas iglesias de Cristo están cayendo en esta filosofía, diciendo que “la verdad” es solamente “la muerte, sepultura y resurrección de Cristo”. Dicen que la doctrina no importa, lo que importa es Cristo. Cuando leen en la Biblia sobre “la verdad”, creen que solamente significa lo antes dicho. Cristo no dijo, “si pudiereis conocer la verdad”. Jesús no habló de un deseo, sino de un efecto, el cual, resulta de permanecer en su palabra. Desde luego, ellos pueden alegar que Cristo sí habló de “conocer la verdad”, pero solo de cierto mensaje específico. No obstante, esta verdad es toda su doctrina, toda su enseñanza. Juan escribió, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17) Y también, “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.” (Juan 7:17; 17:17).  Dios quiere que los hombres sean salvos, y que conozcan la verdad: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Si la verdad no puede ser conocida, entonces, ¿cómo se aplicaría Hebreos 10:26? “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”. Nunca seríamos responsables ante Dios en cuanto a practicar el pecado. Si no podemos conocer la verdad, nunca podríamos estar firmes, no habiendo cinto para ceñir nuestros lomos: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14). David escribió, “pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!” (Salmo 91:4). Si no podemos conocer la verdad, entonces nuestro crecimiento sería nulo, pues Pablo declaró que, “siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15). ¿Hay que seguir lo que no podemos conocer? 

Cristo dijo, “y conoceréis la verdad”. Cristo dijo esto PORQUE LA VERDAD PUEDE SER ENTENDIDA. Cristo no dijo, “si pudierais entender la verdad”, por el contrario, dijo que es posible conocer la verdad, y así, entenderla. Si la verdad no puede ser entendida, entonces el predicador del evangelio no podría usarla correctamente. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Uno no puede usar bien aquello que no entiende. Pablo dice que hay “ira y enojo” a quienes no obedecen a la verdad: “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Romanos 2:8). Uno no puede obedecer aquello que no entiende, o que no está disponible. En vista de que la verdad debe ser creída, es prueba de que puede ser entendida: “a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Ts. 2:12). La verdad debe ser publicada, “Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios.” (2 Corintios 4:2 - NVI). Uno no podría exponer claramente la verdad, si esta no puede ser entendida.

La verdad existe, puede ser conocida y entendida perfectamente. ¿La conoce usted? La verdad está en la Palabra de Dios, y usted hoy puede comenzar a conocerla, y a obrar en base a su entendimiento de ella.

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